Raptors @ Rockets: la agonía que marca la diferencia cuando en tu cielo no hay estrellas / Feb, 28 2012 Toyota Center [NBA Regular Season]
HOUSTON - Primer partido de Toronto (10-23) en su mini-gira de dos por el sur en la reanudación post All-Star. Lleva en mi opinión a engaño el registro de los Raptors pues su juego, sin ser muy diferente al de otras franquicias, merecería mejores resultados. Son aceptablemente fuertes en la pintura y en los rebotes, Calderón maneja bien el equipo, pero en general los registros de anotación de los canadienses son excesivamente bajos desde todas las posiciones y adolecen además de una falta preocupante de entereza de espíritu a la hora de amarrar resultados. Carecen de capacidad para la agonía. Es posible que no estén lo suficientemente bien reforzados en las alas como para confiar en un pivot blanco de las características de Gray, su pivot suplente durante la baja de larga duración de Bargnani (el jugador -junto con Calderón- más apetitoso de la franquicia, de corte Gallinariano). Necesitarían -más que otras starless franquicias- una auténtica estrella, o en los postes o en el perímetro.
Los Rockets (recordemos, entrenados esta temporada por el histórico Kevin McHale) llevan un buen record esta temporada 20-14 (el mismo que Lakers, por ejemplo), situados en seed de playoffs y realizando un baloncesto que, sin muy buen tiro exterior, se vale de una combinación de fuerza y movimiento constante, con tendencia a las posesiones largas y los pases extra. Otro equipo sin estrellas en el que la anotación se reparte e impera la filosofía de equipo como un bien superior.
Rockets
- F Parsons
- F Scola
- C Dalembert
- G Martin
- G Lowry
Raptors
- F J. Johnson
- C/F A. Johnson
- C Gray
- G DeRozan
- G Calderon
Houston se lleva el primer cuarto sin mucha dificultad 27-15, apoyándose en sus hombres interiores (Scola y Dalembert) para anotar el grueso y con correcta muñeca de Martin. Lowry mueve al equipo de forma muy eficaz. No sorprende que recurrentemente suene su nombre para traspasos importantes. El rookie de Houston, Parsons, es un hombre especializado en tareas defensivas y de él no debemos esperar muchos tiros ni anotación. Lo suyo es la defensa y el rebote. Es de esos jugadores que normalmente no verán las luces de un All-Star, pero que cualquier entrenador querría tener.
Sin hacer un excelso primer cuarto, ni siquiera especialmente preciso durante el segundo, los Rockets están protagonizando una nueva película de miedo para los seguidores de Toronto. La entrada de Barbosa y cierto ímpetu general, combinado con una bajada de las prestaciones anotadoras de los Rockets, logrará que el partido se vaya 36-45 en el descanso.
Es realmente una anotación bastante baja para una franquicia de la NBA y no está siendo la noche, no en anotación, de Calderón. Acabará siendo, sin embargo, el máximo asistente de su equipo una vez más y de nuevo desvelándose como el hombre más capacitado para mover y encontrar de forma efectiva a sus compañeros en buena situación de anotación.
El arranque del tercer cuarto discurre sobre el patrón visto en los dos anteriores, con los Rockets cayendo en cierta complacencia mientras los Raptors, con un DeRozan más agresivo y acertado en ataque, a un nivel contundente y ejemplar, con Barbosa imponiendo agresividad, y con un Calderón encontrando el aro con más facilidad, los Raptors aumentan una velocidad su juego, se despegan del ritmo pausado de los Rockets y lograrán recortarán la brecha hasta 69-64, perdiendo en manos de Dragic (que se recorre el campo tras sacar balón para anotar en bandeja, a tres metros del aro, con un globo espectacular sobre la bocina) en el último segundo el 67-64 al que acababan de llegar.
Barbosa asumirá las responsabilidades al estilo Bryant durante el último cuarto para Toronto, lo quiere todo, la defensa, la anotación y la victoria. Pese a la lucha planteada, los de Toronto no lograrán recortar la brecha, incluso durante el bache de juego de los Rockets que parecen estar más bien pasando una recarga momentánea de baterías. Hasta en tres ocasiones se pondrán los Raptors 2 puntos por debajo, siempre contrarrestados efectivamente en el siguiente ataque de Houston que, con un finalmente bajísimo porcentaje de anotación en juego (38'7% en tiros de campo, 35% en triples), se llevan el partido 88-85.
La decisión de Dwane Casey de dejar en el banquillo a Calderón y DeRozan para que fuese la segunda unidad (e incluso el tercer base, muy veterano, Carter) se comprende en términos internos, de dinámica de equipo, pero resulta un tanto extraña como espectador y en lo que a hambre de triunfo respecta.
En ningún momento los Rockets han dado la sensación de estar sufriendo o cediendo la victoria (salvo en el 2-0 con la primera canasta de Toronto en la primera jugada del partido, los Rockets llevan todo el partido por delante) mientras Toronto lo daba todo por atraparlos. Quizás esa es justamente una de las diferencias esenciales entre ambas franquicias, la capacidad de sus jugadores para aguantar mentalmente las situaciones agónicas. De hecho, ya forma parte de la franquicia (1994, 1995) ese espíritu de la épica.
McHale está haciendo un trabajo excelente y aunque cuesta imaginar a los Rockets llegando más allá de la primera ronda en los playoffs de este año, sin duda está pavimentándose un buen camino hacia a los éxitos del futuro.
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