BBVA Rising Stars Game / Feb, 24 2012 Amway Center, Orlando [NBA All-Star]
ORLANDO - Tras el entrenamiento de la tarde, en el que Ricky se llevó el concurso oficioso de tiros acertados desde detrás del tablero (con 18), asistimos al primer partido oficial del NBA All Star Week-End que enfrenta, por primera vez en la historia, a dos equipos en los que se mezclan los rookies con los sophomores, rompiendo el formato habitual de rookies vs sophomores (y demás variantes).
Por tanto, no hay Este vs Oeste, o Rookies vs Sophomores. Los equipos llevan el nombre de las estrellas que los draftearon expresamente para el evento: Shaquile O'Neil y Charles Barkley.
Team Shaq
- F Blake Griffin (Clippers)
- G Jeremy Lin (Knicks)
- G Ricky Rubio (Wolves)
- F Markieff Morris (Suns)
- G Kemba Walker (Bobcats)
- G Landry Fields (Knicks)
- G Norris Cole (Heat)
- G Brandon Knight (Pistons)
- F Tristan Thompson (Cavaliers)
- C Greg Monroe (Pistons)
Team Chuck
- G Kyrie Irving (Cavaliers)
- C DeMarcus Cousins (Kings)
- F Derrick Williams (Wolves)
- G Paul George (Pacers)
- G MarShon Brooks (Nets)
- G John Wall (Wizards)
- F Tiago Splitter (Spurs) fuera por lesión
- G Evan Turner (76ers)
- F Gordon Hayward (Jazz)
- F Kawhi Leonard (Spurs)
El equipo de Barkley jugará como local, todos los muchachos con las camisetas de sus respectivos equipos en su versión color blanco (es decir, local). Los de Shaq son visitantes, llevarán todos sus colores respectivos como visitantes, tenemos mucho azul Pistons y Nicks, naranja Suns, rayas crudas Bobcats, negro Heat y Wolves, carmesí Cavaliers. Colorido equipo dotado, a priori, con los mejores y más famosos jugadores de la liga.
Es evidente que los rookies -y sophomores- más destacados ocupan posiciones de dirección (bases o escoltas), de ahí la super-población de jugadores de ese corte y el desequilibrio de las alineaciones.
El partido se estructura en dos partes de 20 minutos.
Uno siempre tiene la sensación de estar viendo una especie de entrenamiento ligero, una pachanga, un amistoso blando al ver estos partidos rookies del All-Star, y en esta ocasión la sensación es especialmente fuerte.
Defensa. Nunca hay, pero esta vez ni se espera, ni se menta. Los equipos sólo atacan y apenas hacen ademán de defender. Creo que cuando la gente dice: en la NBA no se defiende lo dicen porque sólo ven el All-Star. En realidad en la NBA se defiende muchísimo y muy duro, por eso el All-Star es un fin de semana de vacaciones y fiesta.
Es un partido basado en los alley-oops, los mates, triplazos, y robos (pérdidas) de balón con contra-ataques de tono callejero showtime. Lo más parecido a jugar al modo street en el NBA-2K-12.
Al equipo de Shaq, más poblado de estrellas, le costará bastante más que al de Chuck compenetrarse y encontrarse, se tendrá más al juego y jugada individual. Los muchachos de Chuck en seguida se pondrán por delante en el marcador para acabar llevándose el partido con comodidad, 146-133.
Líderes en el equipo de Chuck y en el conjunto del partido sobre el resto, serán los bases Kyrie Irving (que será nombrado MVP, máximo anotador con 34 puntos y ¡8-8 en triples!) y John Wall, que empezará el partido enfadado (por haber sido "drafteado" el último en este evento) y lo acabará feliz tras un inmenso partido de reivindicación. Creo que John Wall no es consciente de que la gente sí sabe realmente lo bueno que es.
Ricky Rubio se ocupará de hacer un par de jugadas -suficiente para los resúmenes- atractivas atacando el aro y un túnel bajo las piernas de Cousins para irse de él en mitad de campo, lanzando un alley-oop a Griffin que acabará matando. De hecho, Blake Griffin se pasa el partido matando. Sin sudar apenas, para él, tal vez más que para ninguno, esto es un mero calentamiento.
Buen partido de Paul George, al que tenemos muchas ganas de ver en el concurso de mates. Tengo la sensación que la incoporación de hombres como Paul George para tal concurso es una medida back-to-the-basics, volviendo a aquellos All-Stars de hace años en los que no era importante saltar por encima de un coche o llevar un coro a la pista. Aquellos concursos de mates en lo que lo importante era le técnica: un hombre, un balón, un aro, una carrerilla, un salto.
Curiosamente, la sensación del momento, la mega-estrella meteórica Jeremy Lin, jugará poquísimos minutos en este partido al que se le ha abierto la puerta expresamente modificando las normas de convocatoria. Anotará dos puntos y poco más.
En definitiva, un partido divertido para los que lo juegan, atractivo seguramente para un sector importante de seguidores de la NBA, y en el fondo con mucha más Historia que historia.
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