Magic @ Pacers / Jan, 24 2012 Bankers Fieldhouse [NBA Regular Season]
Segundos en la Central (11-4) por detrás de los inquebrantables Bulls, y seed 2 de la Conferencia Este, los Pacers parecen estar en ritmo Playoffs. Imbatidos en casa.
Por su parte Orlando (11-5), segundos en la Sureste, seed 5 de la Conferencia han estado cuajando buenos partidos, más efectivos que plásticos, con Dwight Howard ejerciendo de pilar absoluto.
En el corto plazo, la Magia de Orlando llega tras dar una de los peores registros de puntuación en la historia de la liga (y el peor de la franquicia) en una derrota 56-87 contra Boston la noche anterior.
Pacers, reforzando cierta cualidad agonística que les suele acompañar, una especie de "nunca dejéis de creer" claramente inspirado por su sonriente coach Frank Vogel, lograron ganar a Lakers el domingo en el Staples.
Cosa en la que también, por cierto, se igualan con Orlando.
Indiana
- F Granger
- F West
- C Hibbert
- G George
- G Collison
- F Turkoglu
- F Anderson
- C Howard
- G Richardson
- G Nelson
Gana el salto Howard con un doble palmeo para Orlando. El arranque del primer cuarto transcurre plácidamente para ambos equipos, intercambio de canastas, buen ritmo, de control de balón, posesiones largas, asegurando tiro, ambos igualados en método y filosofía.
El verso libre en este armonía de placidez son los acostumbrados gritos y aplausos y sudores del gran Stan Van Gundy, coach de Magic, desde la banda.
Hibbert nos deja un par de sky-hoops, uno a cada lado de la botella (recordándonos más que nunca, gracias a la máscara protectora que luce esta noche tras el golpe que se llevó de Kobe el domingo, al gran Abdul Jabbar y lo inimitable que era, es, y será).
Buen papel de Hibbert en su complicado emparejamiento con Howard, en el que podía ser su último partido con la franquicia.
Cuando las muñecas de Orlando empiezan a fallar, Indiana Pacers, con ese baloncesto tan académico, nítido, tan apropiado para el nombre de la franquicia, rompen el 11-11 con triple de Granger y gancho de Hibbert.
Orlando, con Howrd en el baquillo tras dos faltas (y a sólo una canasta de convertirse en el máximo anotador de la franquicia), entra en uno de sus baches habituales de mal juego y despropósito.
Los Pacers habrán trepado hasta el 21-11 cuando Magic al fin sale de su mini-nebulosa y el partido vuelve al ritmo del arranque, tanteos repartidos, juego igualado, 29-22 al final del primer cuarto.
No dura Howard ni 30 segundos en cancha en el segundo cuarto, al cometer la tercera falta, es sustituido. Orlando decide seguir adelante con lo suyo, ese baloncesto a trompicones y arreones, algo inconexo, que acaba desconcertando finalmente a Pacers. La primera parte acabará 47-47.
La igualada es máxima.
Y es una vez más el tercer cuarto el que acabará decidiendo el partido. De un tremendo mate, Howard logra finalmente colocarse como máximo anotador en la historia de Magic.
A Orlando le está saliendo una vez más muy bien su juego a rachas, apoyándose en la pintura y con buen acierto desde fuera. Pacers, que no han sabido reconectar desde el segundo cuarto, anotarán esencialmente desde la línea de tiros libres.
El cuarto acabrá 74-62 para Orlando, con unos Pacers en curso de alejamiento. Desconectados mentalmente del juego.
No parece haber intención desde el banquillo para solventar el alejamiento de Indiana, algo a la deriva, mientras Orlando sigue a lo suyo, afianzando la victoria, a base de mates y perímetro.
A la grada del Bankers le da igual la deriva puntual y los que no se van a sacar ya el coche del parking, siguen en la grada, disfrutando de su gente, cantando, bailando la selección musical del DJ residente, felices como corresponde por la buena imagen y gran campaña que están realizando sus hombres.
No en vano, entienden todos, a sus más bien flacos muchachos les espera una semana muy dura contra Bulls (miércoles 25) y Boston (viernes 27) y hacia Orlando (domingo 29) a por la revancha.
El partido acaba 102-83 para Orlando Magic.
Buena velada. No ha sido el mejor partido de Pacers, ni el mejor de Magic; sin duda en otras circunstancias de calendario, con más en juego, habríamos visto mucho más baloncesto (sobre todo por parte de Indiana). Al final, duelo entre iguales solventado correctamente. Igualados incluso en los trompicones.
El verso libre en este armonía de placidez son los acostumbrados gritos y aplausos y sudores del gran Stan Van Gundy, coach de Magic, desde la banda.
Hibbert nos deja un par de sky-hoops, uno a cada lado de la botella (recordándonos más que nunca, gracias a la máscara protectora que luce esta noche tras el golpe que se llevó de Kobe el domingo, al gran Abdul Jabbar y lo inimitable que era, es, y será).
Buen papel de Hibbert en su complicado emparejamiento con Howard, en el que podía ser su último partido con la franquicia.
Cuando las muñecas de Orlando empiezan a fallar, Indiana Pacers, con ese baloncesto tan académico, nítido, tan apropiado para el nombre de la franquicia, rompen el 11-11 con triple de Granger y gancho de Hibbert.
Orlando, con Howrd en el baquillo tras dos faltas (y a sólo una canasta de convertirse en el máximo anotador de la franquicia), entra en uno de sus baches habituales de mal juego y despropósito.
Los Pacers habrán trepado hasta el 21-11 cuando Magic al fin sale de su mini-nebulosa y el partido vuelve al ritmo del arranque, tanteos repartidos, juego igualado, 29-22 al final del primer cuarto.
No dura Howard ni 30 segundos en cancha en el segundo cuarto, al cometer la tercera falta, es sustituido. Orlando decide seguir adelante con lo suyo, ese baloncesto a trompicones y arreones, algo inconexo, que acaba desconcertando finalmente a Pacers. La primera parte acabará 47-47.
La igualada es máxima.
Y es una vez más el tercer cuarto el que acabará decidiendo el partido. De un tremendo mate, Howard logra finalmente colocarse como máximo anotador en la historia de Magic.
A Orlando le está saliendo una vez más muy bien su juego a rachas, apoyándose en la pintura y con buen acierto desde fuera. Pacers, que no han sabido reconectar desde el segundo cuarto, anotarán esencialmente desde la línea de tiros libres.
El cuarto acabrá 74-62 para Orlando, con unos Pacers en curso de alejamiento. Desconectados mentalmente del juego.
No parece haber intención desde el banquillo para solventar el alejamiento de Indiana, algo a la deriva, mientras Orlando sigue a lo suyo, afianzando la victoria, a base de mates y perímetro.
A la grada del Bankers le da igual la deriva puntual y los que no se van a sacar ya el coche del parking, siguen en la grada, disfrutando de su gente, cantando, bailando la selección musical del DJ residente, felices como corresponde por la buena imagen y gran campaña que están realizando sus hombres.
No en vano, entienden todos, a sus más bien flacos muchachos les espera una semana muy dura contra Bulls (miércoles 25) y Boston (viernes 27) y hacia Orlando (domingo 29) a por la revancha.
El partido acaba 102-83 para Orlando Magic.
Buena velada. No ha sido el mejor partido de Pacers, ni el mejor de Magic; sin duda en otras circunstancias de calendario, con más en juego, habríamos visto mucho más baloncesto (sobre todo por parte de Indiana). Al final, duelo entre iguales solventado correctamente. Igualados incluso en los trompicones.
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