LAKERICIDIO / LAKERICIDE !!! [NBA Regular Season]


Durante el largo verano nuclear que nos llevó hasta finales de noviembre, muchos litros de bits y tinta se escribieron sobre un posible traspaso de Dwight Howard, el mejor center natural norteamericano vivo, y Chris Paul, el mejor base point-guard natural de la liga, hacia la primera franquicia de Los Angeles...

Para cualquier seguidor del baloncesto angenlino, para cualquier fiel amante del show-time aquello sonaba como el colofón esplendoroso a una sinfonía mágica, la cuadratura del círculo, el advenimiento final!!! La maravilla prolongada y mejorada. 

Y las bases de una lenta renovación sólida e inteligente. 

Naturalmente para que tal alineación estelar pudiera radiar en el STAPLES, alguien debía salir de LA. Comprendiendo que Derek Fisher por diversas razones extra-deportivas debía permanecer, las miradas recalaban sobre Pau Gasol, Lamar Odom, Andrew Bynum y Shannon Brown.

Resultó que Shannon Brown habiendo finalizado su contrato con Lakers firmó rápidamente por los Suns, asegurándose minutos y sueldo. 

A continuación cayó Bynum de la terna porque, a fin de cuentas, el muchacho sigue siendo el único pivot natural con el que cuenta la franquicia. 

Así que cribado el cedazo sobre la malla sólo teníamos dos nombres a considerar: Gasol y Odom. Los dos power-forwards, versátiles, posibles centers, técnicos, inteligentes... Qué hacer.

Sin patriotismos (cosa fácil para LA), la mejor opción deportiva parecía utilizar a Pau Gasol para negociar incorporaciones. Gasol, tras unos magníficos años en Los Angeles, todavía a buen nivel y con gran basketball IQ (pero con malas relaciones con Kobe) cobraba cada vez más perfil de salida. 

Por su parte, Lamar Odom permanecía aferrado a la franquicia, en rebeldía contra las noticias que lo colocaban fuera de ella, y respaldado por su amigo personal, Kobe Bryant. 

Y a la mayoría nos parecía todo maravilloso.

Lakers fueron a NOLA. ¿Qué tal os suena Pau Gasol por Chris Paul? En NOLA meditaron un instante y rápidamente dijeron: ¡suena bien para Hornets! ¡Perfecto para Lakers! Mal para Pau. 

Pero bien para Lakers. Así que: bien. 

Siguieron viaje. 

Orlando. Toc-toc. ¿Qué tal Pau Gasol por Dwight Howard? 

¿Perdón? ¿Qué broma es esta?, dijeron en Orlando, ¡Añadid a Odom! 

Y Lakers pensaron: ¿qué demonios voy a hacer sin power-forwards? Busquemos alternativas.

Y buscaron alternativas de negocio por otros sitios (sonó Pau para Phoenix Suns, Pau para Rockets), mientras Lakers buscaban power-forwards a toda velocidad, pues tal vez sería buena opción finalmente deshacerse del combo Gasol+Odom para que entrase Superman Howard. 

En estas estalló la noticia: ¡CHRIS PAUL SE VA LA, PERO A LOS CLIPPERS!

¿Cómo?

Se vio la larga mano del Maligno moviendo los hilos para evitar el traspaso de Pau (según deseábamos) en favor de Chris Paul hacia Lakers. 

Sea como sea CP3 se iba a LA, pero a la franquicia equivocada, los Clippers.

Despejada la niebla de la desesperación, quedaba sólo una opción real. Centrarse en el asunto power-forwards y tradear el combo por Howard en Orlando.

Pero todo se aceleró. Los Lakers negociaban power-forwards en las sombras a toda velocidad, el tiempo se agotaba, miles de noticias al día y de pronto: ¡LAMAR ODOM TRANSFERIDO A MAVS! 

¿Cómo?

Sí, sin más. Sin dinero. Sin nada para Lakers, sin nadie a cambio. Lamar Odom se fue para retirarse Lakers un sueldo (y un límite salarial), una buena mañana, sencillamente a Dallas. 

Ante semejante desconcierto se levantó el telón de la temporada regular, el día de Navidad. Y Papá Noel en el Staples había dejado a tres jugadores blancos, flacos, y semi-desconocidos. 

  • Josh McRoberts: F/C drafteado desde Duke en 2007, con experiencia en Portland e Indiana y sin ningún mérito conocido (ni, naturalmente, reconocido). Tuvo un estreno entregado en el Staples, pero el tiempo y los partidos nos han desvelado la clase media que representa, junto con una tendencia al cruce mental de cables. Agresivo, en ocasiones irracional, con una conducta en pista totalmente inapropiada para Lakers y poco que aportar, salvo chispas motivadas por su descontrol de pulsaciones. 
  • Jason Kapono: SF/SG drafteado desde UCLA en 2003, ha pasado su carrera en el Este (Cavs, Bobcats, Heat, Raptors, 76ers) no permaneciendo más de dos años en ninguna franquicia. Resultó que estaba en los Heat cuando la franquicia de Miami se hizo con el anillo en 2006. Un jugador perfectamente prescindible que podría haber sin problema seguido su periplo lejos de LA, viviendo de las rentas de cierta muñeca para el tiro de larga distancia en cualquier franquicia de rodaje o directamente en la Euroliga.
  • Troy Murphy: F/C drafteado desde NotreDame en 2001, es sin duda el jugador más solvente, fino y adecuado de los tres. Tras seis años de carrera en GSW donde adquirió la fama recién descrita, rindió a muy buen nivel en Indiana para después caer en cierto ostracismo deportivo en los Nets, desde los que llega a LA, para revivir su precisión de tiro y espíritu trabajador. Jamás podría ser un sexto hombre, pero es un adecuado F/C al que recurrir en las intensas temporadas NBA. 

Así que esto es lo que pasó. Algún genio negociador en los despachos de Lakers se quedó, o mejor dicho a algún genio negociador de Lakers le estalló en las manos la temporada, con tres power-forwards, pero sin traspaso, habiendo perdido al hombre equivocado y entregando a la afición unos de los LAKERS más blancos que se recuerdan. 

No hay una sola razón, repito ninguna razón, que indique que los jugadores blancos sirven para algo interesante o decisivo en Lakers. Tradicionalmente los jugadores blancos han sido magníficos escuderos (Pau Gasol, Steve Blake), excelentes especialistas (Kurt Rambis) en LAL, pero en modo alguno el estilo Lakers puede soportarse sobre el gen blanco. 

Lo que nos lleva a la cabeza visible del mejunje.

Como apertura a su línea de alta inspiración en su plan de renovación de los Lakers, el genio pergeñador había decidido tras la renuncia de Phil Jackson que había que traer a un entrenador que supiera "gestionar estrellas". De algún modo como si Kobe Bryant, ininterrumpidamente en LAKERS desde 1996 no supiera gestionarse a si mismo.

Sucedió que en paro sólo había un entrenador que hubiera "gestionado estrellas". 

El amigo Mike Brown. 

El amigo Mike Brown había, oh sí, "gestionado" al Rey James (que naturalmente se gestiona a si mismo, y por eso le va tan increíblemente bien, y aún mejor sin Brown).

Qué ha pasado. Ha pasado que el amigo Mike Brown nada más entrar a Lakers ha decidido que lo que logró Pat Riley, lo que cuajó Phil Jackson, lo que es seña de identidad de la franquicia, el SHOWTIME, de pronto no es algo que pueda practicarse. 

El amigo Mike Brown ha decidido que los Lakers deben ser un equipo defensivo. Que Lakers deben construirse desde la defensa, incurriendo en un error de discurso mayúsculo: los LAKERS no deben construirse desde NINGUN SITIO, pues ya están -o estaban- sobradamente construidos. 

Lo que ahora tenemos es lo que temíamos que Mike Brown podía darnos: un auténtico mural de lo vulgar, de lo especulativo, donde no hay diversión, ni pasión. Sólo regularidad, eso sí. Mike Brown es impresionantemente regular: en sus cinco años como head-coach de Cleveland Cavaliers logró durante cinco años consecutivos ser eliminado en semi-finales de conferencia, un año tras otro, sin mejorar el registro (ni empeorarlo) ni una sola vez.

Naturalmente, no cabría esperar otra cosa de Lakers mientras este hombre siga en el banquillo. 

En resumen, un lakericidio en toda regla. Un lakericidio total.

LAKERS,
te queremos,
pase lo que pase.








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